Normalmente nuestro blog se hace eco de noticias relacionadas con la economía y la sociedad chinas, pero pocas veces hablamos de la población china en España. Recogemos esta entrevista en la que una ciudadadna china en España nos habla del Año Nuevo chino y los chinos en nuestro país:
Aunque lleva 30 años en España, la mayor parte en Vitoria, Yueh, de 59 años, celebra siempre el Año Nuevo chino, una festividad muy arraigada en la cultura del gran país asiático y la más importante del calendario. Según su forma de contar estaríamos en el año 4708 y se festeja con la aparición de la segunda luna nueva después del solsticio de invierno en el hemisferio norte que fue el 22 de diciembre. También es conocida como la fiesta de la Primavera, ya que en el antiguo calendario lunar es el día que da término al invierno y comienzo de esa estación. La víspera del domingo, 14 de febrero, se reunió con su familia en Bilbao en torno a su madre, sus hermanos, sus tres hijas y sus dos nietos. Yueh (Luna en chino) es una de las pocas personas adultas de su comunidad que habla un fluido castellano y hace de traductora y profesora de chino.
- ¿Qué celebran con esta tradición?
- Damos la bienvenida a un nuevo año, como se hace aquí, pero nosotros tenemos un calendario diferente. Salimos del año del búfalo y entramos en el del tigre, un animal que simboliza el poder y se caracteriza como una personalidad pintoresca e impredecible. El año que viene será el del conejo. Así hasta 12, igual que el zodíaco.
- ¿Cuáles son las tradiciones que se repiten?
- Lo principal es la comida familiar. Nos juntamos hasta 30 personas en torno a mi madre que todavía vive y cocina muy bien. Nos intercambiamos buenos deseos y se comen platos típicos como el ‘nian gao’, una pasta de arroz con forma de lengua de gato, empanadillas chinas, que tienen formas de antigua monedas, pescado, carne. Y donde hay comunidades fuertes se hace el ‘baile del dragón’, que es un muñeco movido por personas y se lanzan fuegos artificiales. A los niños se les da un sobre de color rojo con dinero.
- Después de tanto tiempo aquí, será de las que sueñan con volver a su país
- Pues no. No me ilusiona especialmente. Yo nací en Taiwan. Mi padre era cocinero y vino primero a Suiza y luego a España, a Mallorca, donde llegamos nosotros y nacieron mis hijas. Vuelvo de vez en cuando a mi tierra a ver a mis familiares, pero yo tengo la sensación de que allí parezco un extraño. Mis hijas y mis nietos están aquí. Mi madre y mis hermanos están en Bilbao. Aquí está mi trabajo. Me gusta este clima. Allí cuando voy paso mucho calor.
«Limpia y acogedora»
- Usted fue una de las pioneras chinas en Vitoria.
- Sí, abrimos junto a mi difunto marido uno de los primeros restaurantes. Eran tiempos duros. Ya se sabe que nosotros venimos solo a trabajar y a sacar la familia adelante. Se llamaba y se llama Taiwan, y sigue en la calle Badaya. Ahora están mi hija y su marido. Yo me he retirado ya de cocinera y trabajo de traductora cuando surge algún problema con algún chino. Sólo cocino en casa.
- Entonces, ha podido ver la evolución de la ciudad. ¿Cómo es Vitoria para usted?
- Muy limpia, acogedora y muy tranquila. Bueno, en los últimos años ha cambiado todo eso. Pero yo había oído hablar de los vascos que eran muy cerrados y, después de tantos años, he comprendido que no lo son. Tengo gran amistad con muchos. Cuesta hacerlas pero se hacen. Y mis hijas han vivido como unas ciudadanas más aquí. Saben perfectamente castellano y una de ellas es profesora de euskera tras sacarse el Ega.
- Parece la evolución de cualquier familia de aquí.
- Yo creo que no somos tan diferentes. Por ejemplo, los hijos no tienen tiempo para sus madres o sus padres. Crean su propia familia pero cuando llegan a mi casa les gusta tener la comida preparada.
- Usted se llama Yueh porque nació en luna llena.
- Sí. De ahí viene mi nombre y tengo 59 años exactos. Porque en China todo el mundo tiene un año más. No parten de cero como aquí. Se cuenta el tiempo de gestación en el seno de la madre.
Más bares
- También ha cambiado el tipo de negocio regentado por la comunidad china.
- Sí. Primero fueron los restaurantes, luego lo bazares y ahora los bares. Creo que hay más de una veintena ya. Dicen que la colonia china somos unos 600, pero yo creo que el número es mayor en Vitoria. Somos muy trabajadores y siempre nos apoyamos en la familia para ayudarnos unos a otros. Así no hay que pagar sueldos y no necesitamos a los bancos. Procuramos prestarnos el dinero entre nosotros.
Fuente: www.elcorreo.com